Hay un error que se repite en miles de cocinas y que casi nadie cuestiona: poner el microondas sobre la mesada porque "siempre se hizo así". Miguel Gómez, referente en diseño de cocinas con amplia presencia en redes, lo tiene claro: esa costumbre le roba espacio de trabajo al lugar donde más se necesita.
Por qué el microondas no debería ocupar la mesada
Colocar el microondas en la superficie de trabajo parece inofensivo, pero tiene consecuencias concretas en el día a día. Gómez señala tres problemas principales:
- Reduce el espacio útil donde se preparan y sirven los alimentos
- Interrumpe la línea visual de la cocina, haciéndola ver más cargada y desordenada
- Obliga a trabajar alrededor del aparato, en lugar de tener la mesada libre cuando se necesita
La alternativa que propone no es nueva, pero sigue siendo subutilizada en muchos hogares: la columna de electrodomésticos.
Cómo organizar el microondas y el horno en una columna vertical
Este tipo de mueble agrupa el microondas y el horno eléctrico en un módulo vertical, liberando toda la mesada. La clave está en la altura a la que se instala cada aparato:
- El horno se coloca a la altura del pecho o ligeramente por debajo, para sacar bandejas calientes sin agacharse ni forzar la espalda
- El microondas va justo encima, a una altura cómoda para abrir y cerrar sin esfuerzo
- El espacio inferior del mueble queda disponible para cajones, almacenamiento o accesorios de cocina
"Poner los electrodomésticos en una columna vertical te permite usarlos a tu altura", explica Gómez. "Y colocar el horno ahí significa liberar los huecos de abajo", agrega.
Qué ganar más allá del orden
Además de la comodidad ergonómica, reorganizar la cocina con una columna permite replantear todo el resto del mobiliario. Al liberar la mesada, es posible ampliar el área de corte y preparación, o simplemente tener una cocina que se vea más despejada sin hacer una remodelación mayor.
Desde el diseño de interiores, ubicar los elementos de uso frecuente entre la cadera y los hombros es un principio básico para reducir el cansancio físico al cocinar. Este concepto, estándar en cocinas europeas de gama media, se adapta perfectamente a los espacios más compactos que predominan en los departamentos mexicanos actuales.