Tirar las hojas viejas de sábila es un error: para qué puedes aprovecharlas

Las pencas viejas o externas de la sábila casi siempre van a la basura, pero tienen usos prácticos en el jardín y en casa que vale la pena conocer.

Cuando la sábila crece, las hojas externas e inferiores envejecen, se aplanan o se secan en las puntas. El impulso natural es cortarlas y tirarlas. Ahí está el error.

Esas pencas viejas son las más maduras de la planta y, por eso mismo, las que más gel concentran. Tirarlas sin más es desperdiciar el recurso más aprovechable de toda la planta.

Por qué las hojas viejas son las más valiosas

La sábila acumula gel en sus hojas a lo largo del tiempo. Las pencas externas, aunque luzcan menos vistosas, llevan más tiempo en la planta y suelen tener mayor cantidad de gel transparente que las hojas jóvenes del centro.

Por eso, cuando se necesita gel para cualquier uso, conviene empezar siempre por las hojas más externas y antiguas, no por las jóvenes. Así se aprovecha lo maduro, se protege el crecimiento nuevo y la planta se mantiene en mejor estado.

Para qué usarlas en casa y en el jardín

Una penca vieja da para varios usos antes de desecharse:

Con este orden de aprovechamiento, una sola penca vieja rinde para varios usos antes de terminar en la composta.

Lo que sí conviene desechar

No todo es aprovechable. El líquido amarillo que escurre al cortar la penca, el acíbar, no debe ingerirse ni aplicarse directamente sobre la piel sin precaución, ya que es irritante. Conviene dejarlo escurrir y desecharlo antes de usar la hoja.

Y si una penca está muy seca, oscura o con signos de pudrición, lo más sensato es desecharla directamente a la composta sin intentar extraer el gel. Una hoja dañada no aporta y puede contaminar la mezcla con hongos o bacterias.



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