Los aceites esenciales de diversas plantas contienen compuestos que funcionan como repelentes de mosquitos y se usan en productos para reducir picaduras y la transmisión de enfermedades. Pese a que su eficacia es reconocida, los mecanismos concretos por los que esos compuestos alteran el comportamiento de los insectos no habían sido explicados con precisión hasta ahora.

Un equipo internacional publicó sus hallazgos en Nature Communications y encontró la respuesta. El trabajo describe el proceso sensorial mediante el cual los mosquitos detectan y rechazan el borneol, un compuesto presente en varias especies vegetales. Los investigadores identificaron un receptor olfativo específico responsable de esa reacción, lo que establece una base científica para desarrollar repelentes de nueva generación.
El receptor OR49: el canal que hace que los mosquitos huyan del borneol
El estudio se centró en especies como Aedes aegypti y Aedes albopictus, transmisoras de dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. En ambas, los científicos localizaron un receptor llamado OR49, alojado en una neurona del palpo maxilar, un apéndice ubicado cerca de la boca que el insecto usa para rastrear olores. Cuando el OR49 entra en contacto con el borneol, envía una señal al cerebro que desencadena el rechazo.
Para confirmar el papel de este receptor, el equipo creó una variedad de Aedes aegypti sin el gen Or49 mediante edición genética. Esos mosquitos modificados no mostraron actividad neuronal ante el borneol y redujeron su tendencia a evitarlo: en pruebas con una mano humana dentro de una jaula, los mosquitos con el receptor intacto se alejaron de la zona tratada con borneol en más de la mitad de los casos, mientras que los que carecían del gen apenas disminuyeron sus visitas en una cuarta parte. El efecto fue más pronunciado durante los primeros tres minutos de cada prueba.
Las mediciones también revelaron que OR49 reacciona con mucha más intensidad ante el borneol que ante otros compuestos vegetales de estructura similar, y que incluso pequeñas variaciones moleculares en la sustancia no eliminan esa respuesta, lo que confirma la precisión del receptor.
No todas las especies de mosquitos comparten este mecanismo. En Anopheles gambiae, responsable de transmitir la malaria, la neurona equivalente expresa el receptor OR28, que no reconoce el borneol. Eso explica por qué ciertos repelentes vegetales son eficaces contra unas especies pero no contra otras.
¿Qué significan estos hallazgos para el desarrollo de nuevos repelentes?
El descubrimiento de esta vía sensorial abre la posibilidad de identificar otros compuestos volátiles que activen OR49 con igual o mayor intensidad. Jason Pitts, profesor de biología en la Universidad de Baylor y autor del estudio, señaló que esos nuevos compuestos podrían ser más fáciles y baratos de producir, o más tolerables para el olfato humano que las formulaciones actuales.
El borneol aparece de forma natural en aceites esenciales de uso común, como el de alcanfor, romero y lavanda, lo que ayuda a explicar parte de la eficacia repelente que se les atribuye. Este dato es relevante en el contexto del mercado de repelentes: el DEET, el principio activo más utilizado desde la década de 1940, genera preguntas sobre su uso prolongado en niños y personas con piel sensible, por lo que existe una demanda creciente de alternativas de origen vegetal con respaldo científico sólido.
Los investigadores también advirtieron que el efecto del borneol varía según el estado fisiológico del mosquito: puede repeler a las hembras que buscan alimentarse, pero atraerlas cuando están en busca de un sitio para depositar sus huevos. Ese conocimiento permitiría formular mezclas específicas tanto para repeler como para diseñar trampas más eficientes.