BESOS EN EL CUERPO: CUELLO, PIERNAS y NALGAS

Besos en …  Por fin ha llegado el ansiado fin de semana ¿Qué harás cuando llegue la noche y duerman los niños? ¿Qué has pensado para pasar junto a tu pareja esa velada de sábado por la noche? Te propongo que le regales miles de besos, repartidos por las zonas que más adelante te diré.

besos en el cuerpo

Besos en el cuerpo, la mejor forma para preparar el terreno con tu pareja.

Estoy segura que será una noche muy especial y que ninguno de los dos olvidará. Besos hay de muchas maneras: sinceros, apasionados o tiernos, pero de lo que no hay duda es que son el condimento especial que toda persona necesita. La clave es prestar mucha atención en el cuerpo de tu pareja. Cuanta mayor sea tu concentración en él, más intenso será el placer.

 

Besos en el cuello

Comencemos por el cuello: es una de las partes más sensibles al tacto y sube la libido de cualquiera si sabes tocar, lamer, y acariciar de forma suave. Además, que nos prepara el terreno para ese encuentro sexual que tanto deseas.

 

Lo que no debes hacer, al menos si piensas en la estética de la pareja, es dejar marcas de mordeduras. El mordisqueo ha de ser suave, lento y sensual. A la misma vez, puedes usar tus dedos para acariciar el pecho de tu pareja. No olvides que tus labios deben estar algo húmedos, pero no dejes saliva en el cuello, me refiero a una gran cantidad de ella.

 

Besos en las piernas

Normalmente olvidamos las piernas en el juego amoroso, cuando éstas son partes que resultan muy excitantes si sabemos estimularlas de forma adecuada.

 

Puedes darle suaves masajes con las manos. Comienza por el tobillo y ve bajando hasta los dedos. Con éstos puedes estirarlos y darle un masaje por cada dedo. Jamás hagas cosquillas, pues en vez de motivarse para esa sesión de placer… se partirá de la risa.

 

Si eres un poco más atrevida/o te recomiendo que, de forma sensual, le des lametones, chupeteos y pequeños mordisquitos. (Se supone que antes se ha duchado). También puedes besar y deslizar la lengua por la parte interior de las mismas, a la vez que con las manos acaricias el interior de sus muslos, seguro que te pide más.

 

Besos en las nalgas

Las nalgas las puedes estimular si reciben palmadas o fricciones con suavidad. No olvides que tanto una mujer como un hombre se pueden volver “locos” de deseo si sabes cómo acariciar, lamer o mordisquear esa zona.

 

Si piensas hacer el amor y usas la postura del misionero: acaricia las nalgas con las yemas de los dedos o con la mano. También puedes apretarlas con suavidad. Te recuerdo que, el lugar en donde acaba el glúteo y comienza el muslo (justo en ese surco) se encuentra una zona de gran sensibilidad por lo que puedes pasar la lengua despacito por allí.

 

No olvides que si tienes el cabello largo, lo puedes deslizar con suavidad por las nalgas o si quieres ser más atrevida, usa los pechos.

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